Los celtíberos eran pueblos ganaderos, de ahí su vida de trashumantes en busca de pastos y su aparición por la Serranía de Cuenca.

 

Poco a poco fueron asentándose en poblados (castros) y aprovechar los recursos cercanos, tal es el caso de la mina en Cueva del Hierro.

 

Podrían considerarse como la primera explosión demográfica de la península y como consecuencia parte de ellos se dedicaban al saqueo.

 

Los romanos llegaron a la península en el siglo II a.C. Buscaron especialmente las explotaciones mineras de Cartagena o la Sal de Minglanilla. Cueva del Hierro no escapó de esa búsqueda.

 

El máximo apogeo tuvo lugar en el siglo I d.C. con los Julios Claudios. Fue entonces cuando en la provincia se construyeron las excelentes calzadas, entre ellas la que unía Cartagena con Zaragoza, pasando por Iniesta, Valeria, Segóbriga, Peña de Escrito y Molina de Aragón. Por Beteta y Cueva pasaba una secundaria de ésta.

 

1 |  1 of 2 | 2
   
Más de dos milenios de historia
Edad Antigua | Edad Media | Edad Moderna | Edad Contemporánea
 
Vista de sólo una página

Edad Antigua

 

Se hace difícil precisar en la historia el descubrimiento y aprovechamiento del yacimiento. Posiblemente las culturas prerromanas (celtíberos) fuesen los primeros explotadores.

 

El afloramiento superficial del mineral, la fragilidad y poca consistencia del mismo, el bosque próximo (propiciador del carboneo), pudieron ser los atractivos de la rudimentaria siderurgia.

 

Es seguro que los romanos se desplazaron desde Ercávica, Valeria o Segóbriga para utilizar esta riqueza natural. Prueba de ello son las calzadas romanas próximas a la zona (Peña de Escrito junto a la Herrería de Santa Cristina).

 


Edad Media

 

Coincidiendo con el apogeo de Cuenca medieval, la mina proporcionó materia prima para el forjado de rejas. La catedral y la parte antigüa son buenos ejemplos de ello.

 


Edad Moderna

 

Dándo un salto importante en el tiempo llegamos hasta la Edad Moderna (s. XVI y XVII), la siderurgia se halla directamente unida al aprovechamiento de la energía hidráulica: la mina provee de materia prima y el agua del río ofrece su energía para el forjado de piezas. En esos momentos nacen en la zona importantes factorías, encajadas siempre en los valles fluviales. Son conocidas como ferrerías y en otros casos como martinetes. Así podemos encontrar las de Santa Cristina en el Guadiela, las de El Tobar y la Vega de El Codorno en el río Cuervo, El Martinete en las inmediaciones del puente sobre el Tajo que limita Cuenca y Guadalajara, y especialmente la de los Chorros en Huélamo. 

 

Ferrerías

 

A estas instalaciones llegaba el mineral en carros o a lomos de caballerías. Una vez allí y en un rudimentario horno (un simple hueco en el suelo), se procedía a la extracción del hierro dulce. Posteriormente el forjado de piezas se hacía en grandes yunques y machos (martinetes) movidos mecánicamente por rudimentarias máquinas de madera y metal.

 

En todo este proceso industrial se hacía necesario el carbón. Unas veces provenía de yacimientos: Setiles (Guadalajara), Ojos Negros, Andorra y Utrillas (Teruel), Pozo Airón y Uña (Cuenca),..... En otras ocasiones el carbón era de origen vegetal y se fabricaba en parajes de los bosques próximos ricos en plantas como bujes, brezos, robles, fresnos, tejos,..... De ahí que buena parte de la plantilla de la ferrería dedicase su tiempo al carboneo.

 

Es preciso señalar que para transformar una tonelada métrica de mineral se pueden requerir hasta cinco de carbón. Por esta razón es frecuente hallar escorias en multitud de parajes cercanos. Probablemente familias enteras se dedicasen parte del año al carboneo "in situ" y acarreasen el mineral desde la Cueva hasta el corazón del bosque. La siderurgia la realizaban al pie mismo de la carbonera y por último trasladarían el hierro dulce hasta la ferrería. Con todo ello ganaban el traslado de las pesadas cargas de carbón.

 


Edad Contemporánea

 

Altos Hornos de Beteta

 

Más recientemente y a finales de los cincuenta surge en Beteta una iniciativa de siderurgia a gran escala. Por esas fechas la mina pertenecía a los Marqueses de Urquijo. En los aledaños de la villa en el paraje conocido como "Los Hornos" se construyó con hormigón y material refractivo un horno que estuvo en funcionamiento a lo largo de los años setenta. Dio trabajo en la mina y en la factoría a buena parte de la serranía. Se mecanizó el proceso de extracción con vagonetas movidas por tracción animal y sacadas a superficie por medio de cabestrantes eléctricos. Las luminarias de teas y candiles de aceite fueron sustituidas por carbureros y baterías eléctricas. Se buscaron las buenas vetas y los mejores minerales, de ahí la gran cantidad de huecos y hornacinas que presenta la mina.

 

El mineral llegaba a Beteta en camiones pero la gran necesidad de carbón mineral puso en entredicho la rentabilidad de la factoría. La hulla y antracita (variedades de carbón de alta calidad), debían llegar desde las cuencas asturianas por vía marítima hasta Valencia, por tren hasta Cuenca y Chillarón, y en camión hasta la serranía.

 

Por otra parte los lignitos (carbón de baja calidad) de Teruel y Guadalajara no cubrían las mínimas necesidades caloríficas de alto horno. De uno u otro modo la infructuosa búsqueda de carbón rentable acabó a finales de los sesenta con el cierre de Los Hornos.

 

En 1998 y por iniciativa del Ayuntamiento, la mina se rehabilita y abre a los visitantes como fuente de cultura histórica y etnológica.

Copyright 2008   Servinet  |   Privacy Statement  |   Terms Of Use